Aparecen cuando alguien siente amenazada la relación que tiene con una persona, que considera de su propiedad, por la influencia de alguien más. Esta amenaza puede ser real o imaginaria. También hay celos en la familia o en el trabajo.
Cuando se controla lo que hace la persona celada, se revisan sus objetos personales. Se buscan rastros de engaños o de cualquier cosa que amenace la relación. Se crean diálogos ridículos, como si el celoso fuera un detective.
Hay tensión, nervios, se eleva la voz. A veces hay maltrato verbal o físico.
Celos románticos: Aparición de una tercera persona.
Celos sospechosos: Amenaza incierta, temor e inseguridad.
Celos consumados: Se desea lo que tiene el otro.
Celos patológicos: Creencia anormal de infidelidad.